Mala nutrición en Paraguay: entre la desnutrición y la obesidad

Datos de salud pública en el Paraguay nos demuestran que nuestro país presenta características de una mala nutrición, considerando que en la mayoría de los casos predominan dos tipos de situaciones: la desnutrición y el sobrepeso o la obesidad.

La desnutrición, especialmente en niños menores de 5 años y embarazadas, tiene como principal factor lo económico, sin embargo existen otros factores que también inciden, como por ejemplo, el bajo nivel educativo que presenta la población más vulnerable.

Existen varios factores que inciden directamente en el crecimiento y desarrollo de los niños/as y son:
- la baja prevalencia de lactancia materna exclusiva,
- poca educación sobre la alimentación correcta después de los seis meses de edad,
- poca información sobre preparación de alimentos, entre otros.

Recomendaciones para mejorar el estado nutricional de niños menores

La lactancia materna debe ser fomentada hasta los dos años y de manera exclusiva hasta los seis meses.

A partir de los seis meses se debe iniciar la introducción de alimentos como verduras, frutas, cereales y carnes.

A partir de los nueve meses se debe introducir huevo, porotos y pescado.

Es muy común en nuestro país preparar caldos que tienen como característica la cocción por varias horas y que contienen muy poco valor nutricional.

Es importante que la preparación de los alimentos para los niños sea en forma de purés o papillas, debido a que contienen mayor valor nutricional.

Las papillas pueden ser elaboradas con cereales (arroz, fideos) o tubérculos (papa, batata) más el agregado de fuentes de proteína como leche o queso, carne o huevo.

Es muy importante que el niño consuma frutas y verduras para que vaya incorporando esos hábitos a su alimentación.

Asimismo, otras preparaciones de alto valor nutricional y bajo costo son:

- Cereales combinados con leguminosas. Ejemplo: arroz con lenteja y verduras, guiso de fideo con porotos y verduras, poroto con locro y verduras.
- Cereales combinados con queso o leche. Ejemplo: polenta con queso, arroz con queso, arroz con leche, budines, mazamorra, crema.

Por otro lado el sobrepeso y la obesidad aumentan progresivamente, sin importar el nivel socioeconómico de la población.

La obesidad ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud como la Epidemia del siglo XXI, considerando la extensión que ha adquirido en las últimas décadas, su impacto sobre la morbimortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario. Es considerada el principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, dislipidemias, etc.

En estudios realizados en escolares y adolescentes de escuelas urbano marginales de Asunción, se encontró un porcentaje significativo de sobrepeso y obesidad. Asimismo, estudios realizados en adultos del área metropolitana, muestran un porcentaje de obesidad bastante alto.

Los bajos recursos económicos y el poco acceso a la educación, no permiten la selección de alimentos saludables en la dieta diaria.

Recomendaciones para prevenir el sobrepeso y la obesidad

- Incluir alimentos de todos los grupos: lácteos descremados, frutas, vegetales, carnes, cereales y en menor proporción azúcares y grasas.
- Las frutas y verduras son muy importantes en el plan alimentario diario, considerando que las mismas proveen fibra, agua, vitaminas, minerales, y antioxidantes y tienen un alto poder de saciedad. La selección se puede realizar en base a la estación, que por lo general tienen un costo menor.
- Incorporar por lo menos 4 porciones entre frutas y verduras al menú diario, en preparaciones como: ensaladas, suflés, sopas, tartas, jugos, compotas.
- Preferir aceites vegetales que aportan nutrientes esenciales y disminuir el consumo de grasas de origen animal como manteca, crema de leche, mayonesa, fiambres, embutidos.
- A la hora de elegir las carnes, preferir las blancas: pollo o pescado, siempre magras, retirar en lo posible la grasa visible.
- Asimismo, los lácteos de preferencia se deben seleccionar descremados.
- Realizar colaciones entre las comidas, como media mañana y merienda, por ejemplo: fruta con yogur, sándwich de verduras o de queso.
- Disminuir el consumo de sal y la que consume debe ser yodada.
- Disminuir el consumo de azúcar y alimentos que lo contengan, como dulces, tortas, gaseosas, helados.

La actividad física da bienestar y salud

Para mantenerse físicamente activo, realice alguna actividad física de su preferencia (fútbol, voley, tenis, natación) o camine de 4 a 5 veces por semana por lo menos 30 minutos.

Buscar opciones sencillas para disminuir el sedentarismo, como subir escaleras, caminar cuando las distancias son cortas, disminuir la cantidad de horas frente al televisor, realizar tareas domésticas, etc.

La actividad física tiene innumerables beneficios: mejora la autoestima, ayuda en el descenso del peso y mantiene el peso, aumenta la masa muscular y disminuye grasa corporal, previene osteoporosis, reduce riesgo de cáncer de colon, disminuye el colesterol malo HDL y aumenta el bueno LDL, reduce el riesgo cardiovascular, reduce el nivel de glucemia, reduce o normaliza la presión arterial, reduce depresión y ansiedad, proporciona bienestar, retarda el envejecimiento, amplia relaciones sociales, etc.